Miles de personas han tenido que abandonar sus hogares por la inseguridad y ahora sobreviven en refugios precarios, con dificultades para acceder a comida, agua potable y condiciones básicas de vida.

La violencia armada en Haití no solo obliga a las familias a abandonar sus comunidades; también las enfrenta a una lucha diaria por conseguir alimentos y cubrir sus necesidades más elementales.

En Delmas, en el área metropolitana de Puerto Príncipe, personas desplazadas permanecen en espacios improvisados, entre ellos la Escuela Nacional República del Ecuador, en Delmas 41, y las instalaciones del Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones, en Delmas 33. Allí, la falta de comida, agua potable y refugios adecuados agrava sus condiciones de vida, según un reportaje publicado por el diario haitiano Le Nouvelliste el 16 de octubre.

Millones de haitianos no tienen garantizada su alimentación

La emergencia en los refugios forma parte de una crisis nacional de mayor alcance. De acuerdo con datos de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), citados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 5,83 millones de personas en Haití enfrentaron niveles de inseguridad alimentaria aguda entre marzo y junio de 2026. Esto equivale al 52 % de la población analizada.

La situación responde a varios factores que se refuerzan entre sí: la expansión de los grupos armados, las dificultades para transportar mercancías, el encarecimiento de los productos y las interrupciones de las actividades agrícolas y comerciales.

La FAO también reportó que Haití tenía aproximadamente 1,5 millones de personas desplazadas internamente en agosto de 2026, muchas de ellas obligadas a abandonar sus hogares debido al deterioro de la seguridad.

El desplazamiento aumenta la vulnerabilidad de las familias

Cuando una familia abandona su vivienda por la violencia, también puede perder sus fuentes de ingresos, sus pertenencias y el acceso regular a mercados y servicios básicos. En los lugares de acogida, la disponibilidad de alimentos y agua se convierte en una preocupación cotidiana.

La situación de los campamentos refleja así una dimensión humanitaria de la crisis haitiana que va más allá de los enfrentamientos armados: las consecuencias sobre la alimentación, la vivienda y la supervivencia de la población civil.

Una crisis con implicaciones para la región

La persistencia de la violencia y la inseguridad alimentaria mantiene bajo presión la situación humanitaria de Haití. Para la República Dominicana, que comparte la isla con el territorio haitiano, la evolución de esta crisis constituye un asunto de interés regional por sus posibles repercusiones sociales, económicas y humanitarias.

Por ahora, las cifras disponibles muestran la magnitud del problema, mientras las condiciones descritas en los refugios evidencian las dificultades que enfrentan quienes han perdido sus hogares. La asistencia humanitaria y el acceso seguro a alimentos y agua siguen siendo necesidades centrales para la población desplazada.