La selección haitiana de fútbol llevaba más de tres años sin organizar partidos en territorio dominicano, una situación que vuelve a cobrar relevancia tras la decisión del Gobierno de la República Dominicana de impedir que el equipo nacional de Haití utilice sus instalaciones deportivas.
Según el periódico haitiano Le Nouvelliste, la Federación Haitiana de Fútbol (FHF) dejó de organizar encuentros en el país desde 2023. Antes de ese cambio, la entidad pagaba aproximadamente US$10,000 por cada partido disputado en estadios dominicanos.
Una decisión tras el partido del 1 de octubre
La controversia resurgió después del encuentro entre República Dominicana y Haití, celebrado el jueves 1 de octubre de 2026 en el Estadio Olímpico Félix Sánchez de Santo Domingo. Haití ganó 4-1 en un partido correspondiente a la Liga de Naciones de la Concacaf.
Antes del inicio del encuentro se produjeron incidentes en los accesos al estadio, donde grupos de aficionados forzaron entradas y causaron daños en una puerta. Posteriormente, el ministro dominicano de Deportes, Kelvin Cruz, anunció que la selección haitiana no podría volver a jugar en instalaciones deportivas dominicanas. El presidente Luis Abinader respaldó públicamente la posición del funcionario.
Un antecedente que se remonta a 2023
La ausencia de partidos organizados por Haití en República Dominicana no comenzó con la controversia reciente. En septiembre de 2023, la Federación Haitiana de Fútbol ya había anunciado que sus selecciones dejarían de disputar como locales sus encuentros internacionales en territorio dominicano, en medio de las tensiones entre ambos países por la construcción de un canal en el río Masacre.
El episodio actual vuelve a situar al fútbol en el centro de las relaciones entre las dos naciones. La decisión dominicana se produce tras los incidentes registrados durante el partido y las declaraciones del delantero haitiano Wilson Isidor, quien afirmó que La Española era Haití, comentario que provocó críticas en República Dominicana.
Por ahora, el veto anunciado por las autoridades dominicanas plantea interrogantes sobre las futuras sedes de los partidos de la selección haitiana y las consecuencias deportivas de una nueva etapa de tensión entre ambos países.




