La expansión de la inteligencia artificial y la automatización podría provocar una profunda reorganización del mercado laboral estadounidense durante la próxima década. Un nuevo análisis del McKinsey Global Institute estima que alrededor de 11 millones de trabajadores podrían tener que abandonar su ocupación actual y pasar a otra diferente antes de 2035.
La cifra equivale aproximadamente al 7 % de los trabajadores actuales en Estados Unidos. Sin embargo, el estudio no plantea que esos empleos vayan a desaparecer necesariamente ni que el resultado sea una pérdida equivalente de puestos de trabajo.
El escenario proyectado apunta más bien a una redistribución de la fuerza laboral. McKinsey calcula que la automatización podría reducir la demanda de trabajo equivalente a unos 36 millones de empleos durante los próximos diez años, pero el crecimiento de otras áreas de la economía podría generar alrededor de 41 millones de nuevos puestos.
El principal desafío estaría en trasladar a los trabajadores desde las ocupaciones que pierdan demanda hacia aquellas que estén creciendo. Según el informe, cerca de 25 millones de personas podrían permanecer dentro de sus mismas ocupaciones pese a los cambios provocados por la automatización, mientras que unos 11 millones necesitarían realizar una transición hacia profesiones completamente distintas.
McKinsey calcula que ese proceso exigiría alrededor de 770,000 cambios ocupacionales cada año, unas 3.6 veces el promedio histórico registrado en Estados Unidos.
Entre los grupos laborales que podrían concentrar una parte importante de estas transiciones aparecen representantes de servicio al cliente, vendedores minoristas, asistentes administrativos, cajeros y trabajadores de almacén. Al mismo tiempo, se anticipa una mayor demanda en áreas como salud y construcción, que podrían sumar aproximadamente cinco millones de empleos hasta 2035.
El impacto final dependerá, entre otros factores, de la velocidad con la que las empresas adopten sistemas de automatización y de cuánto reduzcan estos sistemas la necesidad de mano de obra. Bajo escenarios diferentes, McKinsey estima que la cantidad de trabajadores que necesitarían cambiar de ocupación podría situarse entre seis y más de 16 millones.
El informe también advierte que la disponibilidad de nuevos puestos no garantiza que los trabajadores desplazados puedan acceder fácilmente a ellos. Las diferencias en capacitación, credenciales profesionales, ubicación y niveles salariales pueden convertirse en obstáculos para completar esa transición.
La transformación, por tanto, no se limitaría a la sustitución de tareas mediante inteligencia artificial. También implicaría una modificación de las habilidades que las empresas demandan y una necesidad creciente de capacitación para facilitar el traslado de trabajadores entre sectores.
McKinsey sostiene que Estados Unidos podría atravesar una de las mayores transformaciones sostenidas de su fuerza laboral como consecuencia de la combinación entre inteligencia artificial, automatización y otros cambios estructurales de la economía.



